De dos dibujos a dos personajes con mucho carácter. Saray, creadora de Chibigurumis, nos cuenta cómo nacieron Decentín e Indecentín y qué se esconde detrás del arte de dar vida a un amigurumi.
En Chibigurumis el reparto de responsabilidades está bastante claro. Saray transforma deseos en peluches llenos de vida; Minion es su mano derecha y Lilo, el pequeño león de la casa, supervisa los amigurumis y se gasta lo recaudado en latitas.
Desconocemos si han previsto ampliar el departamento de contabilidad felina.
Lo que sí sabemos es que, en Mijas (Málaga), Saray ha conseguido algo que necesitábamos desde hace tiempo en www.bienestardocente.org convertir a nuestros dos personajes en criaturas de crochet sin que perdieran ni un ápice de su personalidad y que fueran achuchables 101%.
Porque los Decentines ya existían sobre el papel. Tenían sus expresiones, sus birretes y un carácter bastante definido. Lo difícil era encontrar unas manos capaces de darles volumen, textura y vida en crochet.
No podíamos haber encontrado unas manos mejores, las de Saray.
«Era un reto adorable»
Saray, ¿qué pensaste cuando te propusimos convertir los Decentines en amigurumis?
«Lo primero que pensé cuando me pediste que hiciera amigurumis de los decentines fue que era un reto adorable, porque en las referencias visuales que me mandaste me parecían unos personajes maravillosos, entrañables, simpáticos, cada uno con su personalidad, y me parecía un proyecto muy divertido».
Lo de reto adorable es una definición sin duda estupenda.
Porque una cosa es diseñar un personaje y otra conseguir que conserve su personalidad después de pasar por una aguja de crochet.
Y todo empieza por algo bastante menos expresivo.

Primera ecografía. Sin ojos, sin boca, sin birrete y todavía sin ninguna opinión conocida sobre las condiciones laborales del profesorado.
El difícil arte de tejer una personalidad
¿Qué fue lo más difícil, pero también lo más interesante, de darles forma?
«Esa es una muy buena pregunta. Lo más difícil, pero también lo más interesante, a la hora de darle forma y personalidad a los decentines, y a cualquier proyecto de amigurumi que es una personalización, siempre es sacar todo lo que tienes en la cabeza. Y todo lo que me contaste sobre ellos, su personalidad, sus reacciones, el conjunto del que forman parte, su objetivo, el peso que tienen, y… y lo que simbolizan, al fin y al cabo, ¿no? Todo eso».
Parece mucho trabajo para un ovillo de hilo. Y lo es.
Porque Saray no tenía únicamente que reproducir dos figuras. Tenía que interpretar dos personalidades, comprender lo que representan y encontrar la manera de transmitirlo mediante el crochet.
Ella misma explica cómo ocurre esa transformación:
«Construir todo eso con un poco de hilo y una aguja de crochet parece muy difícil, pero punto a punto, se le mete el relleno, se le bordan las expresiones faciales, se le ponen los ojitos y, al final, nacen. Ahí están».

Quienes practican crochet saben que detrás de esos movimientos aparentemente sencillos hay conocimientos, paciencia, precisión y muchas decisiones. Un cambio en la posición de un ojo puede transformar por completo una expresión.

Lo fascinante es que Saray consigue que unos cuantos puntos, un botón y una sonrisa terminen contando una historia.
«Yo lo transmito con cada puntada»
Hay algo especialmente bonito en la manera en que Saray describe su proceso creativo.
«Puede sonar extraño, pero todo lo que me cuentas acerca de ellos, yo lo transmito con cada puntada. Pienso en ello a medida que voy tejiendo. Pues este amigurumi es divertido, es simpático, quiere enseñar, quiere mostrar al mundo muchas cosas. Y esas ideas se van introduciendo dentro, y al final lo reflejan hacia fuera».
Algunos personajes necesitan varias páginas para revelar su personalidad. A Decentín le ha bastado un guiño.
Y aquí aparece una dimensión del trabajo artesanal que a menudo pasa desapercibida: no solo importa lo que se hace, sino quién lo hace y cuánto de sí mismo pone en ello.
«Yo le pongo una parte de mí también»
¿Qué es lo que más te gusta de crear un amigurumi personalizado?
«Creo que esa es una de las cosas que más me gusta de esta artesanía, que no solo estoy tejiendo un amigurumi o un peluche por fuera. No solo va a ser blandito, adorable, no solo va a adornar un escritorio, una estantería o una cama. Va a ser un compañero, va a simbolizar algo importante para la persona que me lo ha pedido. Y yo le pongo una parte de mí también. Entonces es algo muy especial».
«Y yo le pongo una parte de mí también».
Hay frases que no necesitan demasiada explicación.
Esta es una de ellas.
En su web, Chibigurumis habla de la magia de lo hecho a mano, de piezas únicas y de detalles que cuentan historias. Escuchando a Saray comprendemos que no se trata solamente de una bonita manera de presentar sus creaciones.
Es su forma de entender el trabajo.
Y por eso su colaboración tiene tanto sentido para bienestardocente.org. Porque detrás de cualquier trabajo hay una persona, conocimientos, decisiones, experiencia y tiempo. Algo que resulta fácil olvidar cuando solo miramos el resultado.
Saray nos ha permitido ver precisamente todo lo que ocurre antes.
¡Han nacido!

Y finalmente llegaron.
Decentín es el que guiña el ojo. Indecentín es el otro.
Como en Chibigurumis las creaciones nacen, y no pudimos elegir mejor matrona que Saray.
PARTE DE NACIMIENTO
Lugar: Mijas, Málaga
Matrona oficial: Saray · Chibigurumis
Número de criaturas: MELLIZOS
Estado: perfectamente tejidos con amor
Carácter: confirmado decente e indecente
Tras su nacimiento, emprendieron viaje en una caja cuya etiqueta advertía:
«MUY FRÁGIL. CONTIENE TRABAJO DOCENTE DECENTE… QUE HUELE A JAZMÍN».

Y así fue su llegada oficial:
Gracias, Saray. Por mucho más que dos amigurumis
En Trabajo Docente Decente llevamos años hablando de tejer redes: de escuchar, reconocer otros conocimientos y construir algo juntos.
Saray ha tenido la delicadeza de tomárselo literalmente.
Y nos ha recordado algo que merece la pena aprender en estos tiempos de IA: el conocimiento humano está en las manos en crear. En los oficios, en la experiencia, en la paciencia y en esa capacidad de transformar una idea en algo que antes no existía sin IA.
Ella nos ha enseñado crochet, pero también una manera de comprender el valor de lo que hacemos CON AMOR…ole
Porque una red no se fabrica. Se teje punto a punto, dejando sitio para el siguiente.
Gracias, Saray, por tu creatividad, por compartir tu oficio y por poner una parte de ti en estos dos nuevos compañeros.
Decentín e Indecentín ya forman parte de nuestra historia. Y ahora también gracias a las manos de Saray, de la tuya.

Nacidos en Mijas. Perfectamente tejidos con amor. Y con bastante trabajo docente-decente.
Chibigurumis × Decentines /bienestardocente.org
🧶 Descubre el universo creativo de Saray:
Instagram: @chibigurumis_design
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