Fijaos en una cosa.
Si ahora mismo yo os pidiera que dibujarais a alguien “en riesgo laboral”, la mayoría pintaríais a un tipo con un arnés a cincuenta metros de altura, o a alguien manejando una sustancia que brilla en la oscuridad.
Nadie —y cuando digo nadie, es nadie— dibujaría a una profesora sin bienestar docente, corrigiendo exámenes a las once de la noche. O a un maestro gestionando un conflicto en el recreo. O a una tutora intentando sostener a treinta personas distintas, treinta historias distintas y treinta urgencias distintas antes del segundo café.
¿Realidad o ciencia ficción? Aquí comienza el misterio del bienestar docente invisible
Así aquí empieza la ciencia ficción…
Porque hemos aprendido a ver muy bien algunos riesgos profesionales.
Los que hacen ruido.
Los que llevan casco.
Los que tienen señal amarilla.
Pero nos cuesta mucho más ver otros los de nuestra salud y seguridad docente.
Y ese es el primer gran error que nos han vendido a los docentes y que hemos comprado: que la salud y seguridad es un rollo burocrático que no tiene nada que ver con nosotros ni con nuestros problemas.
La campaña de la OIT de este Día de la Salud y Seguridad 2026 nos está diciendo algo revolucionario… y viejo como el hilo negro, tanto que ya en la Revolución Industrial lo aprendieron: la salud no es la ausencia de accidentes.
Porque, fijaos: si tú diseñas un puente mal, se cae. Si tú diseñas un puesto de trabajo docente ignorando el bienestar docente, la carga mental, el ritmo y el apoyo social… el docente también se cae.
Aunque no lleve casco.
Aunque no haya una señal de peligro cerca.
La salud y seguridad docente no va de la enésima charla sobre resiliencia y actitud, ni de mil chorradas que nos venden poniendo el foco en nuestra responsabilidad individual.
La salud y seguridad psicosocial docente es la verdadera base del bienestar docente real, no del bienestar de ciencia ficción.
Así que os invito a ver este vídeo de la campaña del día de la salud y seguridad 2026 de este año de la Organización Internacional del Trabajo, teniendo claro que habla de nosotros los docentes.
Y cuando termine, pensad en el bienestar docente de vuestro día a día.
Porque si queremos que la educación sea de calidad, no podemos permitir que el bienestar docente de quienes la sostienen siga siendo una obra de pura ciencia ficción, como si fuera algo ajeno a la educación.

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