Siete de la mañana. Madrid, febrero de 1977. El frío se cuela por las rendijas de un colegio que todavía huele a cemento fresco porque, sencillamente, no está terminado. No hay conserje. Un joven maestro abre la puerta, deja el maletín y, antes de pensar en cuadernos, enciende la calefacción. “Había que hacerlo. Si no lo hacía yo, no lo hacía nadie”.

Ese joven era José Domínguez Osa. Hoy, tras casi 40 años de tiza, patios y despachos —donde ha sido desde secretario hasta Director y Concejal—, me recibe con esa mezcla de lucidez y humor que te obliga a pensar mientras te hace sonreír. Charlar con él es asomarse a una España que ya no existe, pero que explica perfectamente dónde nos duele la docencia hoy.

Un origen de esfuerzo: De la Mancha a la Escuela Normal de Cuenca

El camino de José hacia la docencia estuvo marcado por su origen social y un fuerte arraigo geográfico. Hijo de campesinos de la Mancha, su acceso a la enseñanza fue una conquista personal y social.

  • La oportunidad de la beca: “Yo consigo una beca de lo que se llamó ‘principio de igualdad de oportunidades’, que me lleva con 10 años al internado de un instituto público”.
  • Formación en Cuenca: Aquel grupo de becarios tomó la salida natural de estudiar magisterio en la Escuela Normal de Cuenca, la histórica Fray Luis de León.
  • Primeros destinos: Su primer destino fue Manzanares el Real. “Faltaba por construir el colegio. Nos arreglábamos con la antigua escuelita de párvulos y los de ciclo superior dábamos clase en la casa del cura”.

La realidad de la salud del bienestar docente

José nos traslada a una época donde el bienestar no se gestionaba desde despachos, sino desde la relación humana. Es importante comprender que, en aquel entonces, la ausencia de protocolos reglados era la norma absoluta.

  • Gestión del entorno: Relata cómo el bienestar físico dependía de uno mismo. En Fuencarral, ante la falta de conserje, él mismo llegaba pronto para encender la calefacción.
  • El bienestar como vínculo: “Quiero entender que la salud laboral del maestro era encontrarte a gusto, en un entorno desde una relación de compañerismo”.
  • La anécdota del médico de Vigilancia de la Salud: En 40 años, solo recuerda una revisión médica. “Vino una gente mandada por la Comunidad de Madrid… Solo ocurrió esa vez”.

El «sentido común» frente al conflicto y la exclusión

Ante la falta de guías actuales, la convivencia se gestionaba con integridad. “Actuábamos según nuestro sentido común; no teníamos nada más”, aclara José.

  • Escolarización y respeto: Trabajando con niños de poblados de chabolas, la autoridad emanaba del respeto mutuo. Inscribían a niños como Johnny sin un solo papel. “¿Cómo se llama?”. “Johnny”. “¿Con y griega o con j?”. “Como tú quieras”.
  • La soledad del docente: José relata la dureza de decidir por su cuenta si darle una pastilla a una alumna con fiebre en una excursión. El padre le exigió por escrito por qué había tomado esa determinación.
  • Casos graves: En su primer año, vivió la expulsión de un profesor por abusos tras la intervención de inspección. “El inspector fue tajante y ese hombre no volvió”.

La metamorfosis del prestigio: De «Don José» a «Pepe»

El final de su trayectoria refleja la erosión de la figura del maestro. “Yo empecé ejerciendo y era Don José, con el paso del tiempo pasé a ser Pepe, sin ninguna duda… el respeto ha cambiado”. Relata el incidente con unos abuelos que le llamaron «roba sueldos». “Me quedé planchado. Este hombre tenía la conciencia de que el sueldo de un funcionario era robado”.


Termino esta charla con Pepe agradeciéndole su entrega como docente, su simpatía y ese buen humor que solo un conquense como él puede derrochar para que incluso los momentos más duros de su historia nos dejen una enseñanza. Al releer su transcripción, la pregunta me nace sola: ¿En qué momento aceptamos que la vocación fuera el cheque en blanco de nuestro bienestar docente?

Si te ha interesado la VOZ DE PIZARRA de José, te invito a leer el MITO DOCENTE A JUICIO. Nº 1: ¡Qué suerte, te vas de viaje con los alumnos! y después de que descubras cual es la sentencia emitida, continua leyendo el botiquín docente-decente del Mito nº1 ¿eres docente o adivino? Los decentines te esperan.

Trabajo Docente-Decente: la respuesta a tu Bienestar Docente


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