Hay frases que deberían quedarse a vivir fuera de la sala de docentes. Y si no que se lo pregunten al Maestro José Domínguez, que en Voces de Pizarra y tiza, nos relataba su experiencia de soledad y responsabilidad en una excursión
Una estas frases es: “¡Qué suerte, te vas de viaje con los alumnos!”.
A primera vista, la frase tiene una lógica aplastante. ¿Un viaje gratis? ¿Fuera del centro? Suena a premio, a descanso y a bienestar docente. Pero si aplicamos un poco de rigor a lo que ocurre en realidad, veremos que la ecuación no sale. Vamos a someter la «suerte» a examen.
”El error de cálculo: No es un viaje, es una guardia de 24 horas
El primer error de bulto es pensar que una excursión es un paréntesis en el trabajo. Si analizamos las variables, vemos que el aula es un entorno controlado; la calle, no.
- En el aula: Tienes cuatro paredes, horarios estables y apoyo de compañeros a un timbre de distancia.
- En la excursión: Tienes autobuses, hoteles, gestión de habitaciones, incidencias médicas y llamadas a familias a cualquier hora.
Por eso, cuando en febrero de 2026 más de 50 centros en Cataluña se plantaron y dijeron «no» a las colonias, no estaban renunciando a un privilegio. Estaban denunciando un fallo en la estructura: la administración cuenta con que tu «vocación» cubra las horas extra y la disponibilidad total. Y la vocación, por mucha que tengas, no sustituye al descanso ni debería ser la moneda de cambio para tu seguridad.
El engaño de la omnipresencia: ¿Puedes estar en tres sitios a la vez?
El mito dice: «El profesor debe vigilarlo todo». Lógica simple: Un ser humano tiene dos ojos y un campo de visión de unos 180°.
No puedes estar en el pasillo del hotel y, simultáneamente, saber qué pasa en la habitación 302 o si alguien se ha despistado en el transporte público. El caso del viaje escolar a Polonia en 2025 (que acabó con multas de más de 2.000€) nos demostró que cuando la estructura falla, la responsabilidad acaba cayendo sobre el eslabón más débil: el docente.
Organizar una salida asumiendo que el profesorado será «omnipresente» no es pedagogía; es una imprudencia estadística que atenta directamente contra tu bienestar docente.
De Cossío al “búscate la vida”
¿De dónde viene todo esto? A finales del siglo XIX, la Institución Libre de Enseñanza (ILE) defendía algo precioso: salir del aula es higiene. Era salud, aire puro y observación activa. Pero fíjate en cómo ha cambiado el tablero:
- Antes: Salíamos para que el alumno (y el docente) estuvieran más sanos.
- Ahora: Salimos cargando con protocolos de la AEPD, gestión de riesgos complejos, autorizaciones de imagen y el miedo constante a la responsabilidad administrativa.
Hemos pasado del «paseo pedagógico» a ser coordinadores de crisis con mochila. El problema no es la actividad en sí, sino todo el peso extra que le hemos colgado al docente sin actualizar los medios ni la protección.
La verdad incómoda: La indefensión no es bienestar docente
Lo que de verdad nos pone nerviosos antes de una excursión no es el cansancio acumulado. Es la sensación de indefensión. Es saber que, si ocurre algo serio, el sistema buscará un responsable individual en lugar de analizar la falta de estructura.
Como ocurrió en la conocida sentencia del Supremo sobre una excursión a la playa: el riesgo se consideró previsible y la vigilancia insuficiente. Pero, ¿se le dieron a esos docentes las herramientas para evaluar ese riesgo antes de salir? Ahí es donde el bienestar docente desaparece bajo el peso de la incertidumbre.

Veredicto: El mito de la “suerte” es CULPABLE
Es culpable por tres razones lógicas:
- Disfraza de privilegio lo que es sobrecarga laboral evidente.
- Romantiza la disponibilidad total como si fuera parte de la vocación.
- Invisibiliza el riesgo real (físico y legal) que asume el profesorado sin una red de seguridad clara.
Si te llevas una idea de aquí para tu bienestar docente, que sea esta: Una excursión debe ser una experiencia educativa valiosa, no una prueba de resistencia para tu salud ni una apuesta a ciegas con tu responsabilidad profesional.
¿Sientes que te falta ese mapa para no caminar a ciegas en tus salidas? No te pierdas nuestra próxima entrada: [El Botiquín Nº 1 | ¿Eres docente o adivino? La trampa de la mala suerte], donde aprenderás a traducir el lenguaje del riesgo en herramientas de protección real para ti.

Descubre más desde Tu blog del bienestar docente
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
